Sueños y testimonios.
Inconsciente y discurso jurídico de Fabiana Rousseaux.
Por Jorge Cordi Brons, Psicoanalista, Almería, España.
I.
Nos emplaza hoy conversar con Fabiana Rousseaux, autora del libro “Sueños y testimonios. Inconsciente y discurso jurídico” 2024. Ediciones La Cebra.
Para provocar los comentarios en debate con la autora y con todos nosotros, contamos con Cecilia Cortés Jarma – Miembro Fundadora de la Asociación Cabos Sueltos, Psicoanalista.
Nos acompaña también Francisco Martín, Profesor de Pedagogía de la Universidad de Málaga, quien exploró muy singularmente la Memoria Histórica del lado de la derrota en los testimonios de los docentes vencidos y castigados en las postrimerías de la llamada guerra civil.
Por razones muy precisas, objetamos el significante “Guerra Civil” dado que se trató de la estirada “revolución activa” (conceptos acuñados por A. Gramsci a partir de su lectura de Maquiavelo en 1934[1]) que sólo devino “revolución pasiva” de Franco, por necesidades coyunturales para inventar el llamado “capitalismo español” para recibir el crédito internacional y esquivar la responsabilidad por los ultraderechizados perjuicios que suscitó y que aún siguen vigentes.
Y, por último -quien les habla: Jorge Cordi Brons. Psicoanalista y también Miembro Fundador de la Asociación Cabos Sueltos.
Deseo traer a la presencia, compartir con Ustedes que hace pocos días ha fallecido Vera Jarach, Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.
Escojo evocar su memoria, con todo honor y gusto.
Ella acuñó un dicho : “Nunca más…el silencio”.
II.
La Obra de Fabiana Rousseaux, reúne la experiencia por más de una década, de lo que fue inédito -aún hoy, en el mundo : el acompañamiento a las víctimas-testigos en el marco de los enjuiciamientos de los responsables de crímenes de lesa humanidad en Argentina, en la justicia ordinaria Argentina.
Sostuvo el establecimiento del llamado Plan de acompañamiento a víctimas-testigos y la posterior creación del Primer Centro Estatal de asistencia a las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos, “Dr. Fernando Ulloa: experiencia inédita a nivel mundial.
Nos reúne considerar la cuestión que estamos seguros convocará nuestra conversación, a saber : ¿Pueden los sueños ser probatorios de los sucesos histórico-políticos de índole traumática que acontecieron, aún cuando ellos no pueden simbolizar en su totalidad lo ocurrido?, es más ¿pueden serlo a través de “memorias inmaduras” de sujetos que no alcanzados aún por el lenguaje
-como se ha esgrimido en muchas audiencias para cuestionar su veracidad-, demuestran radicalmente que el cuerpo que recuerda es el cuerpo del hablante?
Estos sueños que hoy consideraremos con todos ustedes, han demostrado que sí.
Queda emplazado que se trata de un cuerpo alcanzado por la lengua.
“Una lengua siempre singular, siempre hablada a medias, una lengua contra las totalidades que opacan los recuerdos”.[2]
De éste modo comienza lo que podemos nombrar como toda una ruptura epistémica. Una fulgurante novedad en el horizonte del pensamiento y una inédita reunión, una inédita sínfisis hasta el momento en la práctica jurídica: la construcción de la figura de la “víctima-testigo” que supone que, tomando la palabra en una dimensión no-toda, queda instituido el “testimonio” como acto de un sujeto.
“Un acto que implica la ética de la transposición de lo íntimo al plano de lo público sobre aquellas escenas que, por la dimensión del agujero que han dejado en la representación, resultan innombrables, intransmisibles”.
El testimonio supone un volver a pasar toda vez que los testimonios traen a un presente actual los crímenes cometidos y enterrados en un tiempo lógico que entrelaza la historia y el inconsciente resignificando el sentido, la magnitud y las consecuencias de esos crímenes.[3]
(…)”La irrupción del recuerdo que se presenta bajo distintos modos, enfrenta al/ la testimoniante con las consecuencias del acto de tomar la palabra allí donde ella, la memoria, es no-toda, porque hay huella y hay agujero y su política del fragmento, de lo heterogéneo y de lo etéreo. Los recuerdos retornan en forma de marca desconocida para el propio sujeto que testimonia, extrayendo de esa forma su consistencia implacable con el impulso del movimiento de un géiser, que como figura solo pide ser mirada para activarse en el trayecto incesante de lo profundo a la superficie y su retorno a lo profundo. Para pensar las memorias en el campo clínico, es preciso introducir en su cruce con el registro testimonia a la “reminiscencia”. La reminiscencia (…) es evanescente y huidiza y parece localizarse mejor en el ámbito de lo que resiste al sentido y las cadenas de saber, no se presta a la rememoración. Irrumpe como un flash para desaparecer en el mismo instante[4](…)”
Nos interesa señalar a la memoria como un exceso en estado puro y amenazante y amenazador. Palabras que no significan nada como para entrar en una cadena de sentido, no se inscribe, queda suelta, sólo retorna e impacta sobre el cuerpo, rompiéndolo.[5]
III.
Entre la rememoración y la reminiscencia…
El esfuerzo por separar a la memoria de la mera dimensión mnémica con objeto de agujerear el positivismo de la liturgia y la praxis jurídica al presentar la dimensión no-toda. Como lo cita Fabiana Rousseaux, Borges nos enseña como “el memorioso Funes”, memoria todo pero no recuerda.
Como sostiene nuestra autora :
(…)”Cuando nos referimos a hechos traumáticos de carácter colectivo, debemos establecer una diferencia determinante entre las marcas traumáticas de lo social y el trou-matisme, el agujero en lo real en cada sujeto”(…)[6]
Dos dimensiones construídas ex-nihilo, “ víctima-testigo ” e “insilio” que justamente no están representados en los diccionarios de castellano, español.
Un concepto inédito, una palabra expulsada.
Concluímos volviendo a citar la Obra de nuestra autora : (…)”Su inscripción se juega entonces en otro terreno y su olvido se da en términos de una expulsión, una abolición simbólica, un cercenamiento que puede traducirse con el término que Lacan toma del campo del derecho : forclusión. La operación de forclusión a la que nos estamos refiriendo aquí, es resignificada por Lacan para designar aquello que no queda dentro de la lógica de la metáfora ni la metonimia. Es lo que le hace decir que en la forclusión “lo que no ha llegado a la luz de lo simbólico, aparece en lo real”, al modo de una puntuación sin texto, una huella no simbolizable, un vestigio que reaparece por una vía distinta a la del significante, una muesca del encuentro con la cosa y su expulsión, la letra, que está localizada en lo real.”(…)[7]